Sin embargo, justo en ese momento, Yi Jinli hizo una fría declaración: "No me gusta que los demás simplemente me toquen. Si tienes las agallas para hacerlo, entonces prepárate para perder la mano mañana".
Fue un comentario tan cruel, y sin embargo, sonaba tan casual. Fue tan aterrador que hizo que todos sintieran un escalofrío abrumador en la espalda.
Ahora, sus ojos no estaban enfocados en ella. Tenía la cabeza baja y miraba los documentos en sus manos. Era como si ni siquiera quisiera molest