Sin embargo, Ling Yiran ahora entendía el por qué una de sus manos estaba atada al freno de mano y la otra al volante.
Una opción era para vivir y otra, para morir. Sin importar lo que eligiera, ¡no habría un resultado ideal!
Nadie sabía cuántas bombas estaban enterradas frente a su coche.
Ni siquiera había tiempo, aunque Yi Jinli quisiera, para investigarlo con cuidado. Además, si alguien activaba accidentalmente la bomba y causaba una explosión, ¡ese sería el peor de los casos!
'¿Realmente