—¿P-Por qué me preguntas eso? —preguntó Diana, aferrándose a la falda que llevaba puesta.
—Solo pregunto. Pero si no quieres responder, está bien —contestó Reginald con calma, volviendo a concentrarse en la carretera.
Diana bajó la mirada.
Si no respondía la pregunta de su cuñado, podrían surgir malentendidos más adelante. Así que era mejor contestarle.
—Al principio, quizá no lo amaba. Este matrimonio fue resultado de un acuerdo entre nuestras familias y del testamento del abuelo Alfred —di