Alisson Smith
La oscuridad del pasillo se tragaba cada paso mientras Diana, la señora Sanem y yo seguíamos a Said, nuestro guardia de seguridad de confianza, por un camino desconocido dentro del castillo. El sonido de los gritos y el alboroto en el exterior resonaban por los pasillos, indicando que la invasión se estaba intensificando. El corazón me latía con fuerza y el dolor persistente en el lugar donde me habían disparado hacía unas noches convertía cada paso en un desafío.
El vestido de co