Lemi Murabak
Yo estaba allí, en aquella habitación asfixiante, con el maldito papel en las manos. Las letras impresas se retorcían y distorsionaban, reflejando el odio que inundaba mi corazón en aquel momento. ¿Cómo demonios habían secuestrado a Alisson dentro de mi palacio? Aquel enigma, una auténtica maldición, me estaba llevando al límite.
Mi determinación era inquebrantable. No podía permitir que el miedo me consumiera. Cada palabra de aquella nota era una orden que estaba dispuesta a cumpl