Joshua respiró profundamente para calmarse. Secó suavemente las lágrimas de los ojos de Ashley.
—Oye, no llores. Solo es dinero. Estoy enojado con ese tipo, no contigo. ¡Tengo que mostrarle que no puede meterse conmigo!
Ashley enterró su rostro en el pecho de Joshua, susurrando:
—Eres tan amable, Sr. Reed. Por favor, no te enojes. Ese tipo puede tener suerte, pero no es rival para ti. ¡Ya veremos cómo lidiamos con él eventualmente!
Después de la competencia, varios miembros del personal de la p