Bianca entrecerró los ojos, se dio la vuelta y caminó hacia él. Inclinó la cabeza, lo miró hacia arriba y dijo:
—Sr. Evans, hoy estás actuando raro.
—¿Qué pasa? —Dave miró hacia abajo.
—Has estado mirándome con esa sonrisa extraña —Bianca frunció el ceño.
Al escuchar esto, Dave soltó una risa fuerte. Se tocó la nariz y luego puso su mano en el hombro de Bianca, mirándola a los ojos, claros y hermosos.
—Te debo una disculpa por el otro día.
—¿Por qué?
—Por la pregunta que te hice después de tu a