—Estoy a mil ahora mismo. Díselo tú misma —soltó Madison entre risas—. ¡Y no te olvides de mandarme tu número de cuenta!
Justo cuando Bianca terminó de hablar, escuchó otra voz de fondo.
—Señora López, el presidente quiere invitarla al escenario para compartir unas palabras.
Madison suspiró.
—Estoy ocupadísima. Tengo que colgar.
La llamada se cortó, y el ruido de fondo desapareció. Bianca se quedó allí de pie, sintiéndose más cálida de lo que se había sentido en mucho tiempo. Sonrió, respiró