—Esa es mi historia. Gracias por escucharme —dijo Reese. Su voz temblaba un poco al final.
Terminó la transmisión en vivo y soltó un suspiro profundo.
Se sentía como si acabara de correr una larga y dura maratón.
Ahora era el turno de Bianca.
De regreso en la rueda de prensa, la sala estalló en ruido.
Todos los reporteros comenzaron a gritar preguntas al mismo tiempo.
—Señorita Scott, ¿tiene alguna prueba de lo que dijo Reese? ¿Cómo podemos creerle sin evidencia?
—Su profesora apoyó la versi