¿Cómo era posible que Bianca siempre terminara con hombres así? ¿Cómo lo hacía?
En ese momento, el subastador habló:
—Este caballero ofrece cien millones. ¿Alguien ofrece más?
Todos miraron a Natalie. Había prometido llevarse ese coche, así que no podía echarse atrás… no por esa cantidad.
Natalie apretó los dientes con fuerza. Sabía que no podía competir con alguien tan rico, pero tampoco estaba dispuesta a soportar la humillación.
—¡Ciento diez millones! —gritó, obligándose a parecer firme.
—D