La sonrisa de Dave se desvaneció levemente.
—No te preocupes por el costo. Para mí no es nada —aclaró, carraspeando suavemente—. Míralo de este modo: ahora eres una jefa. Tener un auto que esté a la altura de tu puesto tiene sentido. Sé que no te gusta lo ostentoso, pero en los negocios… la imagen importa.
Su voz fue apagándose.
Bianca sabía que tenía razón. En su mundo, las apariencias también contaban.
No quería que Dave gastara tanto hasta que ella se acostumbrara del todo a esa nueva vid