Dave se colocó la chaqueta del traje, dando por terminada la conversación. Mientras pasaba junto a Michael, este gritó:
—¡Somos ricos y poderosos! ¿Por qué no podemos hacer que la gente esté con nosotros? ¡Igual que en los negocios, hacemos lo que sea necesario para conseguir lo que queremos!
Dave no respondió. Solo resopló con desprecio y salió.
—¡No creo que realmente puedas renunciar a Bianca… a menos que ya no la ames! —gritó Michael, furioso.
Dave se detuvo por un instante y sonrió.
—Micha