Nicolas esbozó una leve sonrisa y colocó un extremo de la galleta en su boca. Sophia hizo lo mismo.
Comenzaron a comer desde lados opuestos, acercándose poco a poco...
Cuando sus rostros estuvieron a punto de tocarse, Nicolas no se apartó, y parecía que realmente se iban a besar. Sophia sujetó con fuerza su falda, preparada para romper la galleta y aceptar la derrota.
Pero justo cuando estaban por tocarse, la puerta del salón se abrió de golpe.
Una voz fría irrumpió:
—¿Y este juego? ¿Por qué no