Las lágrimas llenaron los ojos de Reese mientras hablaba, el peso de sus propios remordimientos y sueños rotos amenazando con desbordarla.
Bianca se había convertido en la familia que nunca tuvo.
Blake, en cambio, era como un sueño lejano, inalcanzable.
Aun así, deseaba la felicidad de ambos, las personas que más significaban para ella. Su propia felicidad se sentía como un pensamiento olvidado.
Blake la miró con los ojos abiertos, incrédulo. Abrió la boca para decir algo, pero la cerró de nuev