Sin previo aviso, Dave levantó suavemente su barbilla para que lo mirara a los ojos.
Se quedaron en silencio, mirándose fijamente, y el corazón de Bianca comenzó a latir con fuerza ante esa sensación tan familiar. No podía resistirse a la intensidad de su mirada, cargada de emociones que reflejaban las suyas.
—Dave… —susurró Bianca con calidez.
Sus ojos claros y profundos despertaron en Dave un instinto protector. Quería protegerla de todo, conservar para siempre su inocencia.
Pero…
Frunciend