Al ver a su hija desenvolverse con tanta naturalidad entre la alta sociedad, Madison sintió una profunda satisfacción. Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios mientras esperaba con ansias la llegada del novio de Bianca, segura de que se sentiría fuera de lugar entre tanta élite.
Entonces, un hombre en particular llamó su atención.
Vestía un traje a medida impecable, con un prendedor de diamantes en el cuello que brillaba bajo las luces, irradiando autoridad y sofisticación.
—Señor Wilson