Los ojos tranquilos de Bianca ahora brillaban con lágrimas. Resbalaban por sus mejillas, dándole un aire aún más vulnerable.
Dave, preocupado, le secó las lágrimas con delicadeza. Sus ojos reflejaban pura ternura.
—Aún me tienes a mí —susurró suavemente.
Esas palabras dulces rompieron la barrera emocional de Bianca.
No pudo contenerse más y rompió en llanto, sus lágrimas fluyendo sin freno. A pesar de su victoria y venganza ese día, no sentía consuelo. El cansancio pesaba intensamente sobre su