—Bianc, algo se siente raro hoy. Es como si todos se hubieran vuelto locos —dijo Diana, sin poder ocultar su asombro. Para ella, Brandon siempre había sido el chico soñado.
‘¿Y ahora estaba aquí para cantar? Parecía irreal.’
Bianca, con una sonrisa divertida, le rodeó los hombros a Diana y alzó una ceja con curiosidad.
—Tal vez vino solo por ti.
—¿Por mí? —Diana se señaló a sí misma, incrédula, mientras miraba a Brandon—. No, eso no puede ser...
—Apenas lo conozco. No hay razón para que venga p