Elaine abrazó con fuerza a Sophia y la miró con ojos brillantes.
—Mami, no tengas miedo. ¡Estoy aquí! La tía Bianca me dijo que antes eras increíble y fuerte. Creo que puedes recuperar esa fuerza otra vez. ¡Siempre estaré de tu lado!
Sophia sintió un calor reconfortante en su corazón, aunque solo fuera por un instante. La oscuridad que la envolvía pareció disiparse, dejando que un rayo de luz rompiera su miedo y desesperación.
Una fuerza desconocida la elevó desde lo más profundo.
Agradecida, S