Dave frunció el ceño, mirando la bolsa en su mano y luego el rostro sorprendido de Michael.
—¿Por qué haces tanto alboroto por esto?
—¿Para quién es? —Michael, ahora curioso, se acercó a Dave, entrecerrando sus ojos ámbar—. ¿Tienes a alguien especial en casa? ¿Quizás Bianca?
—Mide tus palabras. No te metas en asuntos que no te conciernen —respondió Dave con frialdad, preparándose para irse.
No podía permitirse más demoras. Bianca lo esperaba en casa.
—Entonces, ¿ya descubriste lo que pasó e