Ojos zafiros.

—Será mejor que nos detengamos aquí,no es bueno hacer ésto en público. —Aconsejó Abril haciendo un esfuerzo sobrehumano por librarse de los besos de Javier antes de que el tono se elevara y terminaran cómo la última vez.

—¿No debería ser yo quien lo diga? Es mi reputación la que está en juego. —Inquirió Javier sarcástico en el cuello ajeno mientras paseaba su mano por las piernas de la chica de una manera sugerente. Abril se estremeció y haciendo uso de todo su cuerpo logró apartarlo.

—Yo también puedo decidirlo. —Jadeó la chica. Agradeció que la música siguiera a alto volumen y que ella no era la única en una situación similar, había más de una pareja que parecían dispuestos a llegar a última base en los asientos del lugar.

Javier sonrió ladino al ver cómo sus mejillas se tornaron de un color rojo que incluso podía notar a pesar de las luces.

Mientras tanto,a unos centímetros de distancia se encontraba Mayo observándolos con recelo. Le había prometido a Abril no intervenir en su relación pero le era imposible no hacerlo. Sin importar cuanto se esforzaba no podía evitar sentir desconfianza hacia Javier.

—Oye,Mayo. —Le llamó Gabriel,al notar la mirada ausente de la castaña.

—Esta cita fue tu idea ¿No? —Preguntó mientras pagaba al barman por las bebidas que habían ordenado. Mayo asintió comenzando a jugar con la pequeña sombrilla en el trago que eligió—. Entonces ¿Qué está mal? Parece que no te agrada Javi.

—¿Te contó cómo es que comenzaron a “salir”? —Contestó Mayo con desgana—. Si es que se le puede llamar así...

Gabriel no respondió, no tenía porqué hacerlo, tampoco era que quisiera opinar sobre la relación de su primo, sabía que no se había acercado a Abril de la mejor manera pero quería creer que tenía un fuerte motivo para haberlo hecho así.

—Hace unas semanas la chantajeó para que se acostara con él. —Informó en un suspiro. Gabriel no se inmutó y tomó un trago del tequila que había pedido—. Sé que Abril no es menor de edad y no fue algo ilegal pero ella es demasiado inocente. Por eso lo hizo,lo encontró fácil y solamente la usó...

—¿No crees que estás sacando conclusiones? Tal vez ese no fue el motivo y Abril sí quiso hacerlo. —Ideó.

—Si eso fuera así, entonces ¿Por qué no quiso volver a hacerlo? —Inquirió volteando a verlo—. Ese día parecía demasiado asustada. —Musitó cabizbaja—. Y luego simplemente regresa diciendo que quiere tener una relación formal con ella,para empezar es obvio que el señor Abraham nunca lo permitirá.

—Entiendo que lo haya hecho mal pero te aseguro que no hay nadie más ético que él. Además,estoy seguro que no lo sabes pero Javi es director para honrar la memoria de nuestro abuelo,en realidad él...

—...Sí,ya lo sé “International Traders Solutions” ¿No? —Interrumpió en un murmullo que dejaba mostrar su enojo. Ya lo sabía,de hecho siempre lo supo.

Los Carrasco eran líderes en el mercado internacional,sus empresas se dedicaban a exportar e importar petróleo, automóviles y tecnología y entre todos los Carrasco,Javier cómo el más adulto de la familia era quien se encargaba de todo lo relacionado con las empresas.

Abraham Santana,el padre de Abril,tenía meses detrás de un contrato para convertir esta empresa en uno de los clientes de su bufete de abogados pero siendo el director de una prestigiosa universidad y el presidente de una compañía internacional,Javier siempre se mantenía ocupado.

Siempre le daba prioridad a los asuntos importantes primero y ya que el contrato con el bufete de abogados con el que habían firmado todavía no había expirado, —de hecho no lo haría hasta el próximo año— lo había estado procrastinando,aún así, representar a ese grupo de empresas era un gran negocio para cualquier firma. Y ya que el bufete “Sorní Santana y asoc.” era el más calificado para ello, lo más lógico era que los eligieran.

En algún momento,Abril heredaría todo el dinero y los bienes de su padre, incluyendo la firma de abogados y Abraham que veía por los negocios antes que cualquier otra cosa,podría aprovechar esa oportunidad,eso era evidente.

Es por eso que Mayo decidió darle el beneficio de la duda,porque sin saber el porqué, cada vez que Abril estaba con Javier sus ojos se iluminaban. Si de todas maneras,su destino era estar con él,al menos quería conocerlo un poco más y tomar una elección. Porque había algo de lo que estaba segura, ésto no era algo que se resolvería con dinero.

—Si lo sabes, entonces ¿Por qué? —Musitó Gabriel desconcertado.

—El dinero no es algo de lo que puedan jactarse conmigo. —Reconoció,desviando su atención a la bebida en sus manos.

—Es mejor que te hagas a la idea,estarán así mucho tiempo. —Aseguró Gabriel mirando de reojo cómo Abril y Javier se besaban pasionalmente mientras eran iluminados por las luces del lugar.

Mayo lo miró detenidamente y se giró hacia él, dejando sus rostros lo bastante cerca cómo para iniciar un beso. Gabriel pasó saliva e incómodo intentó separarse.

—Oye,Mayo... —Comenzó a decir con voz temblorosa.

—Ya sé qué es,Gabi. —Le interrumpió con una sonrisa socarrona—. eres virgen ¿no? —Inquirió sin borrar esa sonrisa. Gabriel quedó paralizado cuando los labios de la chica apresaron los suyos en un beso voraz. Sentía sus pequeños labios moverse sobre los suyos y el rubor no tardó en cubrir su rostro. Retrocedió pero Mayo estaba decidida y continuaba acercándose a él—. No te preocupes, yo también lo soy pero sé mucho sobre ésto así que está bien. Sé como hacerlo.

—No se trata de eso. —Maculló enojado sin rastro de la simpatía que sentía por ella esa noche. Para él ésto era incómodo y ella no parecía notarlo. Si él fuera mujer,lo más probable es que incluso el barman que los miraba de reojo desde la barra, habría intervenido pero no es acoso si es una mujer quien no lo entiende.

—¡Maromo de porquería! —Se escuchó al otro lado del bar cuando la música se apagó de repente. Instintivamente las miradas se posaron sobre el escenario en donde un chico de piel morena y facciones femeninas se interponía entre un hombre y una chica que parecía dormida en una de las sillas de la barra.

Entre tantas miradas el moreno apretó la mano y se dispuso a hablar.

—La chica ha ido al baño y lo ha dejado solo con su bebida... —Empezó a explicar con voz temblorosa.

—¡Te digo que es mi novia! —Se defendió el supuesto agresor.

—¡Pero eso no te da el derecho a echarle estupefacientes en la bebida! —Le gritó enojado. Odiaba a ese tipo de hombres más que nada en el mundo y por su tono de voz era evidente. El hombre chasqueó la lengua frustrado—. vi cuando la echaba. No le di importancia porque las personas hacen cualquier tontería en los bares, así que pensé que era para él pero después le dio la bebida a la chica y ella se puso así,y ahora quiere llevársela ¡Es obvio que lo hizo para aprovecharse!

—¿Estás seguro de lo que dices? —Preguntó la gerente del lugar que había bajado desde su oficina tras escuchar el alboroto. El chico asintió.

—¡¿Le van a creer a este gilipollas? Tan solo hay que verlo para saber que tan viable es su versión! —Acusó el hombre,los espectadores parecieron darle la razón—. Seguramente se cansó de fantasear en el rincón de las hadas y ha querido armarse una escenita para llamar la atención. —Despotricó. El moreno estaba frustrado quería ayudar a la chica pero nadie parecía hacerle caso. Gabriel apretó los puños por la impotencia. Todos parecían del lado del hombre solamente porque quien lo acusaba era un chico con tacones. Sin saber en qué momento, sus ojos se aguaron.

—¿Y esa es tu versión? ¡Menudo subnormal quien le cree! —Defendió Mayo,sorprendiendo a Gabriel. Abril por instinto se levantó apresurada para apoyar a su amiga pero apenas y podía mantenerse despierta.

En su intento por levantarse las bebidas dejadas en la mesa por ellos mismos cayeron sobre las piernas de la rubia, empapando toda su parte baja. Ella,al tratar de limpiar el desorden que había hecho terminó cayendo de espalda hacia el suelo. Todo pasó tan rápido que Javier no pudo reaccionar y solamente le quedó ayudarla a levantarse.

—¡Venga que ha salido la defensora de los jotos! —Criticó el causante de todo esto.

—No cambies el tema,que yo no soy la juzgada aquí. Habla de una vez. —Ordenó Mayo serena. Sus acompañantes estaban sorprendidos,Mayo parecía centrarse en el tema base. Esperó una respuesta que nunca llegó,el hombre parecía intimidado por los ojos zafiros inyectados de sangre—. Gabriel llama a la policía. —Ordenó Mayo. El castaño asintió y sacó el móvil de su bolsillo—. Seguramente tendrán que cerrar el local esta noche,para las investigaciones correspondientes habrá un largo chequeo de salubridad,nos interrogaran a todos y el lugar estará en los ojos de la policía. —Obvió con un claro objetivo—. pero no es nuestro asunto. —Añadió alzándose de hombros.

Lo que menos deseaba era que la policía interrogara a los presentes,de ser así podría saberse lo de Abril y Javier.

—A ver,calmemonos un poco. —Intervino la gerente para evitar que llegara la policía—. Seguro que podemos resolver esto sin fuentes externas.

—¿¡Sin fuentes externas!? Qué cabrona ¿Y así te dices ser mujer? —Exclamó Gabriel sin poder contenerse un segundo más. Parecían querer esconder lo sucedido y eso ya era demasiado.

Mientras Gabriel discutía con la gerente intentando hacerla entrar en razón. Mayo inhaló profundamente,para calmarse y analizar la situación. Miró a la chica desmayada,sabía que su sangre era la prueba y que el chico de tacones era el testigo pero necesitaban una prueba contundente.

—¿Qué sugiere entonces? —Preguntó Mayo incordiada,interrumpiendo a Gabriel. No le interesaba nada más que los vídeos de vigilancia para culpar al hombre.

—Podríamos darle una indemnización a la chica. Después de todo,esto sucedió en nuestro establecimiento. —Ofreció la mujer. Mayo frunció el ceño enojada.

—Podríamos revisar las cámaras de seguridad. —Ofreció el barman cortésmente.

—¡Eso sería muy útil! —Exclamó Gabriel.

—No tenemos tiempo para eso, nuestro personal está muy ocupado. —Maculló la gerente mirando molesta al chico tras la barra.

—Yo podría buscar las imágenes. No me molesta hacer horas extras. —Se ofreció el barman, ignorando a su superior,sabía que eso le costaría el empleo pero lo prefería a tener que soportar esa clase de injusticias.

—¡Muy bien! ¡Tenemos un trato! —Chilló el de tacones. El acusado pasó saliva preparándose para correr lejos de la discoteca pero Javier lo detuvo por el cuello.

Los guardias de seguridad lo esposaron a una barandilla mientras el hombre no dejaba de llorar, pidiendo perdón por todo y que era la primera vez que intentaba algo así. Que nunca más lo volvería a hacer.

Al ver la actitud de aquel hombre la gerente insistió en que ella misma buscaría en las cámaras de vigilancia pero Mayo no se fiaba de ella y decidió acompañarla al cuarto de vídeo.

El chico de tacones fue abrazado por otro hombre que aparentemente era su pareja,ya que intentaba reconfortarlo,sabiendo lo aterrado que estaría con la situación.

Gabriel permaneció inmóvil y observó al barman, tenían más o menos la misma edad,de eso estaba seguro. Por su pelo rojo rizado y sus ojos verdes se podría decir que era extranjero. Iba vestido con smoking pero tenía dos botones al descubierto y el chaleco sobre la silla en la barra. Eso permitía que sus músculos se notaran a la perfección.

—Ya terminamos de revisar las cámaras. ¿Nos vamos? —Preguntó Mayo,Gabriel volteó a verla y la vio mostrando el CD que llevaba en sus manos. Javier asintió.

Al llegar la policía Mayo se acercó para entregar los vídeos de vigilancia donde se veía al sujeto en cuestión echando algo en la bebida de una chica que ahora estaba desmayada. El chico de tacones y su pareja decidieron acompañarlos a la estación para testificar lo sucedido. Después de agradecer a Mayo y a sus acompañantes de fiesta ambos salieron del bar con los policías que llevaban al hombre esposado y a la chica en brazos”».

—Después de eso llegamos aquí. Estabas muy ebria así que dejé que Javier te llevara a su habitación. Desconozco lo que pasó allí pero sé que el dolor en tu espalda es por la caída. —Finalizó la castaña.

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