Carla miró a su madre con decepción.
—Mamá, ¿cuándo te volviste tan cruel?
—¿Qué estás diciendo? ¿Me estás diciendo que soy cruel? Yo...
Al escuchar a su propia hija decirle que era cruel, Isabel se puso lívida de la rabia.
—Con Lucía sí que has sido muy cruel —dijo Carla sin rodeos—. La desprecias por su origen, dudas de ella y hasta la humillas.
Al fin y al cabo, era su propia hija, así que no tenía reparos en hablarle con franqueza.
Isabel empezó a temblar de la rabia.
—¡¿Yo?! ¿Dices que soy