(Punto de vista de William)
William estaba parado frente a la tumba, empapado por la lluvia torrencial.
Recién ahora entendía la magnitud de su error. Después de la boda en la que había abandonado a Diana, la señora Harper había muerto tras una crisis provocada por la ira.
¿Qué demonios había hecho?
William apretaba los puños con tanta fuerza que las uñas casi se clavaban en la carne.
Los muertos no resucitan. Al final, solo pudo arrodillarse frente a la lápida y murmurar, consumido por el dolor