—Mira, Claudia, no te lo voy a volver a repetir, ya deja de hacer escándalo. Siéntate, por favor, para que conversemos como las personas civilizadas que somos. Nunca has sido una mujer gritona o desordenada, así que por favor demuéstralo en este momento, se civilizada, porque lo eres. Y siéntate de una buena vez.
Maximiliano estaba al borde de su paciencia con Claudia, no sabía qué rayos le pasaba, pero obviamente su actitud la culpabilizaba de mucho, la culpabilizaba incluso de mucho más de lo