Los días empezaron a confundirse de la forma más caliente y confusa posible. Por las mañanas me despertaba adolorida y pegajosa, mi mente reproduciendo cada cosa sucia que Damien me había hecho la noche anterior, mientras mi estómago se retorcía con ese nudo familiar de *qué demonios estamos haciendo*. La casa que solía sentirse demasiado grande y vacía ahora se sentía como una olla a presión, cada habitación guardaba algún recuerdo de sus manos sobre mí, su voz en mi oído llamándome su pequeña