AZURE
La oscuridad bullía con vida. Hilos viscosos de conciencia se retorcían sobre las superficies de mármol de mi gran salón. Hablaban constantemente, relatando secretos antiguos y nuevas traiciones, un coro de amenaza, promesa y violencia que nunca cesaba. Había aprendido a leer sus palabras hacía años. Nunca mentían.
Estaba sentado sobre mi trono de piedra, tallado en una roca tan antigua que lloraba de desesperación, situado encima del ojo esculpido en el respaldo. Esta fortaleza no era un