AARON
Una luz rojo oscuro brillaba sobre las cadenas de mis muñecas, y llamas de tortura me incineraban por dentro. Sin embargo, me niego a gritar, a murmurar o a mostrar cualquier debilidad que me hiciera un objetivo aún más fácil para él. Debajo de mí, las runas del altar de piedra palpitaban con fuerza maligna, aplastando no solo mi talento sino también el alma de mi lobo, Hades. Hades aulló, con voz tensa pero inquebrantable: “Tienes que esperar”. Ella viene. Hailey nos encontrará. Pero con