Me vestí con las batas hospitalarias y pase a mirarla, estaba ahí conectada a esos tubos, y ese sonido, que se mantuvo en mis oídos por mucho tiempo, al igual que sus palabras temblorosa que me fijo por último vez.
— Jórdan, mi amor, gracias por tanta felicidad, perdóname por todo el tiempo perdido.
— Ni hables mi amor, no te canses, ya habrá tiempo para hablar.
— No me queda mucho tiempo, te dejo lo más preciado de mi, mis hijas nuestras hijas cuida las, nunca les digas de su padre, deja que s