SALVADOS POR LA CAMPANA
AMBRA
Al salir de mi habitación me lo quedo viendo embelesada, «¡por qué él está como para comérselo todito y así entero!», dice mi yo perversa, la cual espanto de una regañina interna, está bien y acepto que lo amo, pero no voy a regalarme así como así, sobre todo sin primero aclarar las dudas que me atormentan por culpa de lo que publican y hablan de él a sus espaldas, para entregarme a él en cuerpo y alma, primero quiero estar segura que al menos he ganado un poco de