LO VEO CON NUEVOS OJOS
AMBRA
Cuando me volvió a pedir que lo tuteara y más por la manera en que me lo pidió, con una gentileza que no pensé que tenía, cedí a su petición, pues la súplica en su voz mostraba un hombre capaz de aceptar sus errores y que hace lo posible por enmendarlo, «¿será que sí me equivocado con este papacito, y es mucho mejor persona de la que imaginé?», pensé.
Por un lado creía que mi pensamientos perversos se querían imponer para hacerme ver este nuevo hombre que estoy con