Apenas Clara llego a la cocina junto a Branimir y Michael, Marie la tomó de un brazo y se la llevo a un lugar apartado de la cocina.
—¿Estás enamorada de Branimir?
—Si Marie y no lo puedo evitar —Marie sonrío.
—Clara, si pudieras ver cómo te brillan los ojos, tenía tanto tiempo que no los veía tan resplandecientes ¡Bendita la hora que ese hombre llego a esta casa!
—Gracias, Marie, sabes que eres una madre para mí.
—¿Él lo sabe? ¿Sabe que lo amas?
—Si Marie, creo que por lo que acaba de su