--Ah… Maldita sea, malditas sea, hija de puta, te mataré, te mataré… Ah… --doy otro maldito quejido mientras me levanto del suelo y me encuentro con la mirada llena de diversión de Kendrik, quien al parecer está completamente complacido con la situación --¿Qué haces aquí?
--¿A quién maldices a la leona que acaba de salir después de golpearte? ¿O a la perra loca que hizo que te golpearan? --hijo de puta, de verdad que odio que no me respete lo suficiente como para hacer ese tipo de comentarios,