94. SENTIR Y ARREPENTIMIENTO DEL BETA
Salgo de la habitación y, al cerrar la puerta, me apoyo contra la pared. La desesperación me golpea con la fuerza de un huracán, y mis piernas ceden hasta que termino sentado en el suelo. Todo lo que el vínculo me gritó, todo lo que ella sintió, fueron los golpes más brutales que haya recibido antes. Y aun así, no debía detenerme.
No podía hacer esto en dos etapas. Sería torturarla dos veces. Y ni siquiera estoy seguro de que yo mismo resistiera el tormento de volver a pasar por ello. Que me od