45. TRATANDO DE CALMAR A MAMÁ
—No entiendo por qué me trajiste a este lugar —dice mamá, observando con extrañeza la construcción deteriorada que encontré ayer.
—Me gusta el lugar. Creo que la forma en que la luz atraviesa esos vitrales me trae paz. Además —miro alrededor, dejando que mis ojos recorran cada rincón antes de volver a fijarlos en ella—, supongo que lo necesitas tanto como yo.
Mamá es una de esas personas tan transparentes que sus emociones se reflejan en su rostro sin remedio. Ahora está angustiada. Tras la ine