124. CHISME Y FUTURO
—¡Eres injusto! —exclamo con la voz temblorosa, sintiendo las lágrimas acumularse en mis ojos—. Me estás arrebatando cualquier oportunidad de socializar y encontrar un marido.
Mi tío suspira, visiblemente irritado, y responde con esa mezcla de frustración y autoridad que siempre lo caracteriza:
—No digas disparates, María. No estoy impidiendo que te relaciones, pero los Ortega no son buena gente. Son personas turbias, y no quiero verte cerca de ellos.
Es mi tío, sí, pero a veces tengo la sensaci