—Sí, es «muy lindo de ver» —Se rio Kali, remedándolo.
—Bueno, si le permites dos consejos importantes a una mujer que te dobla la edad y la experiencia, te los daré —dijo Se-ri—: Primero, no dejes que el orgullo te ciegue, si puedes poner las manos sobre la dote de tu padre, hazlo. Nunca sabes cuán