Kali abrió mucho los ojos, porque realmente ni siquiera había tenido oportunidad de pedírselo.
—¿Es en serio?
—¡Claro que sí! —Sonrió Elliot—. Creo que todo lo que estás haciendo aquí es importante para ti. Ya te acomodaste a mi vida una vez, creo que es hora de que yo me acomode a la tuya.
Kali