—¡Oh! ¡OK! —Rio Kali y suspiró un poco nerviosa—. Bueno… yo… debería volver a la recepción, ¿quieren venir conmigo? —los invitó emocionada y Lydia se colgó de su brazo.
—¡Pues claro que sí! Tienes que contarnos todo lo que estás haciendo aquí…
Las chicas casi arrastraron a Kali a una vorágine de p