—Claro que no —mintió Elliot—, ya despejo esto y voy por ti, nena. ¿De acuerdo?
Kali dejó ir un suspiro conforme.
—Está bien. ¿Puedes pasar por mí a la cafetería? Voy a sentarme ahí porque no creo que pueda estar de pie mucho más tiempo.
—Está bien, nena, ya casi llego, ¿de acuerdo?
Cortó la lla