—¿Perdón…? —Lo interrumpió Kali levantando una ceja sugerente—. Yo tomé la decisión y luego mi padre te obligó a casarte conmigo. El único que no ha tomado una decisión en todo esto eres tú.
—Bueno… cuando todo esto empezó, Valeria me dijo algo, y lo he estado recordando últimamente.
—¿Qué cosa?