—¿Matt? —llamó ella tocando a la puerta y él le abrió enseguida.
—¡Diosa! ¡Llegaste! —exclamó Matt abrazándola—. Te extrañé mucho.
—Yo también, pero me estaba relajando para trabajar mejor.
—¿Relajándote? Ya vi las noticias —gruñó Matt—. Ya Elliot Davies cayó en tus redes
—¡Oye! ¿Y por qué no yo