—¿Qué mierdas te pasa? — reclamó Noah, limpiando la sangre de su labio mientras aún yacía en el suelo.
— No descargues tu ira en nosotros Itzam, te dijimos mil veces que le contaras la verdad — intervino Rigo ayudando a Noah a ponerse de pie.
— Das el consejo y te quedas sin él, ¿verdad Noah? —El aludido lo miró confundido —. Eso fue por no contarme lo de Ramona —sentenció Itzam. Giró sobre sus talones y continuó su camino hacia la salida, dejando a Noah estupefacto detrás de él.
— ¿Cómo se ent