Gianna estaba desayunando tranquilamente, observo a su esposo llegar al comedor acompañado del mayordomo, al parecer había mejorado.
—Debemos de hablar —le dijo en tono frío.
Yesenia le sirvió el desayuno al jefe, podía sentir la tensión en el aire, sabía que la pareja de esposos no se llevaban bien.
Y menos ahora que había regresado acompañado de su amante, la tercera en discordia.
—Te escucho —respondió sin siquiera mirarlo, algo que no pasó desaparecido para Dexter.
El hombre no podía cre