Aurora salió del baño fingiendo estar asustada, se acercó a su novio y lo abrazo con fuerza.
—No quiero que te hagan daño, por favor dejar eso, ya no importa.
—Como puedas pedirme algo de esa magnitud, quiero a ese imbécil muerto.
La joven sollozó fingiendo preocupación.
—Ese hombre puede hacernos daño, recuerda sus amenazas, déjalo tranquilo, no quiero perderte.
Héctor se mantenía en silencio, se giró y le dio la espalda a la pareja, no quería ver esa escena.
Aurora le resultaba una joven