Llegué a mi casa sorprendida por el descubrimiento, pero finalmente no era mi problema, él había decidido casarse con ella sabiendo sus antecedentes, así que debía asumir las consecuencias, pero en el fondo me sentía muy mal porque ella solamente tenía intereses económicos, el no merecía lo que estaba pasando, así que llamé a mi amiga Roberta y decidí tomar la mejor decisión según sus consejos.
-Estas muy hermosa Lana, me dice Roberta, mientras acaba de arreglarme para ir a la boda de Jhin.
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