Cruces de corazones. Capítulo 18. Una pareja consolidada.
A pesar de sus deseos no tuvo esa suerte, Salvador, dibujó una sonrisa de medio lado, luego movió sus labios, pero como ella no escuchó nada, ella se inclinó aún más cerca, esperando escuchar su voz.
―T... te amo... Dayana ―logró susurrar con debilidad.
Inmediatamente, las lágrimas inundaron los ojos de Dayana, esta vez de alegría y alivio. Aunque Salvador estaba débil y herido, sus palabras eran un bálsamo para el alma de Dayana.
Ver su mirada de ternura la paralizó, al fin había despertado, D