Capítulo 20. Un sentimiento de venganza.
—Claro hermano, los demonios son los hijos del diablo —dijo Salva mirando fijamente a Julián, quien aún no salía de su impresión.
Negó con la cabeza al ver a los niños, parecían como de siete u ocho años, pero algo le decía que quizás no tuvieran esa edad, por eso preguntó.
—¿Qué edad tienen los niños? —interrogó sin dejar de mirarlos con curiosidad.
—Casi cinco años, los cumplimos dentro de cuatro meses —respondió Salva con sinceridad.
Su respuesta hizo que tanto Aníbal como Erika, soltaran el