…RILEY…
El golpeteo desde dentro del vestuario no había parado en minutos. Se rompió un vidrio. Algo pesado chocó contra la pared, otra vez, lo que solo significaba que Cass estaba perdiendo el control.
Me apoyé contra la puerta, con la más leve sonrisa tirando de mis labios. Escuché otro grito, luego el ruido de cajones siendo arrancados y suspiré.
Suavicé la voz, presionando la mano contra la puerta.
—Cass… por favor, déjame entrar.
—¡Lárgate de aquí, zorra! —chilló—. ¡Quiero estar sola! ¡Lár