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…RILEY…
Los dos nos quedamos paralizados al oír claramente sus pasos, seguidos del sonido de la puerta al cerrarse.
Los ojos de Soren se desviaron hacia el armario de la ropa blanca junto al lavabo. Me dio un rápido asentimiento silencioso y yo actué de inmediato, casi tropezando con la alfombrilla del baño, y me metí en el estrecho armario justo cuando escuché un golpe en la puerta del baño.
—¿Cariño? Llevas horas ahí dentro, ¿necesitas ayuda? —preguntó ella con suavidad.
Mi corazón se estre