…RILEY…
—No —admití—. La verdad es que me alegro de que haya plantado.
Él levantó la vista hacia mí, sorprendido.
—¿Te alegras?
Asentí, sin dejar de masajear con suavidad.
—Toby es un imbécil. Deberías oír cómo habla a la gente. Solo iba porque… bueno, ya ni siquiera sé por qué. Es ruidoso, engreído y cree que todas las mujeres de la sala lo desean. —Hice una pausa y tragué saliva—. Tengo… tengo que pasarte al otro lado —logré decir, con la voz vergonzosamente entrecortada.
Me moví para ayudarl